México se reconecta con el culto a la Virgen de Guadalupe, desafiando el riesgo de una reanudación de la pandemia

México regresa el domingo al culto de su patrona, la virgen de Guadalupe, una de las peregrinaciones católicas más grandes del mundo, luego de otras reuniones masivas que juegan con el riesgo de un resurgimiento epidémico en uno de los pocos países grandes con fronteras abiertas.

Se esperaba que en la Basílica de Guadalupe, en el norte de la ciudad capital de México, un total de 4.2 millones de personas –en comparación con los 11 millones de 2019– reanudaran una procesión que fue suspendida el año pasado.

Entre máscaras y heladas obligatorias, el ceremonial de este domingo se modifica por la fuerza de una pandemia capaz de trastornar una tradición que comenzó hace 490 años, cuando la virgen se apareció en 1531 a un indio, Juan Diego, en el cerro del Tepeyac.

Los fieles de la “morenita” deben presentar un “esquema de vacunación completo”, que es el caso de 65.6 millones de personas, o poco más del 50% de los 128 millones de mexicanos según las últimas cifras oficiales.

Lógicamente, se les pide que no vengan con niños o adolescentes no vacunados. No pueden dormir allí ni permanecer demasiado tiempo dentro del santuario.

Las misas son reemplazadas por sermones pregrabados transmitidos en YouTube desde el sábado.

La romería abre el paréntesis de las celebraciones de fin de año que se prolongarán hasta los Reyes Magos a principios de enero, sin restricciones particulares a pesar de 199 fallecidos y 2.992 nuevos casos registrados el viernes, para un total de 296.385 fallecidos y 3,9 millones de casos desde marzo 2020.

– “Malas olas” –

Contrariamente al pánico en muchas partes del mundo, la Ciudad de México no tomó ninguna medida en particular sobre el anuncio esta semana de un primer caso de la variante Omicron en su territorio.

El séptimo país más visitado del mundo sigue siendo uno de los pocos cuyas “fronteras permanecen abiertas a los viajeros”, como indican los sitios web de su embajada.

Aparte de un cuestionario de salud, el gobierno mexicano “no impone ninguna restricción relacionada con la pandemia”, ni siquiera la obligación de presentar una prueba de PCR negativa. Los viajes no esenciales solo se desaconsejan, en opinión de los viajeros.

“Cerrar las fronteras y bloquear personas o mercancías no son medidas útiles para contener las variantes”, reitera el subsecretario de Estado de Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, quien confía en la vacunación “para reducir los riesgos de hospitalización y muerte”.

La administración de un refuerzo o una tercera dosis a mayores de 60 años también comenzó esta semana, con el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, a la cabeza de la lista.

En total, 27 de los 32 Estados Unidos Mexicanos (nombre oficial del país) siguen en “luz verde” de salud, índice de bajo riesgo epidemiológico que no implica restricción alguna, aparte de la trinidad que usa mascarilla mientras se lava la ropa. Manos – “sana distancia” (distancia sana de 1,5 metros entre particulares en comercios, restaurantes, transportes, cines …).

Como para recuperar el tiempo perdido después de largos y dolorosos períodos de “semáforos en rojo”, se llevan a cabo masivas reuniones al aire libre durante un mes y medio: desfile gigantesco para la Festa dei Morti a principios de noviembre, Gran Premio de Fórmula 1, Féria Book International (FIL) en Guadalajara, discurso del presidente el 1 de diciembre ante decenas de miles de personas.

El deporte no debería quedarse atrás. El jueves por la noche, frente a 23.500 personas, se disputó la primera etapa del campeonato de fútbol León-Atlas.

La Ciudad de México también ha relanzado la celebración de los “Sonideros”, es decir, los DJ de barrio que animan tipos de fiestas populares.

“Es una discoteca ambulante en tu calle, que se llena como no te imaginas”, dice entusiasmado Mario Alberto Linares, un “sonidero” que el sábado pasado hizo bailar un suburbio de Ciudad Lago, un popular barrio al norte de la Ciudad de México.

Sólo la perspectiva de una posible recuperación del virus amortigua un poco su alegría de vivir: “Estamos empezando a sentir malas vibraciones. Siento que nos dejarán trabajar hasta enero y luego nos encerrarán. Espero que no.” escuchamos voces “.

Reinaldo Tobar

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