La dulce venganza de los corintios. Renato Augusto pone al Grêmio al borde de la Segunda División – Prism

São Paulo, Brasil

La venganza estaba de la mejor manera posible.

Frío, dolorido, amargo o rival.

A los 40 ‘del segundo tiempo, cuando Grêmio ya disfrutaba de una hazaña épica. El Corinthians ha ganado, ha silenciado la concurrida arena de Itaquera. El equipo de Sylvinho estaba tenso, poco creativo. Parada frente a la defensa de Grêmio, que parecía inexpugnable.

Fue entonces cuando Willian le pasó el balón a Renato Augusto. El centrocampista dominó el balón, dio un toque. Y desde la entrada a la zona, hizo lo que todos esperaban, lo sabían. Fantásticamente, golpeó la parte interior de su pie. El balón fue cinematográfico, lamió el travesaño en la parte superior, cerca del travesaño, y entró en el ángulo izquierdo de Gabriel Chapecó.

1 a 1.

No bastó con derrocar al Grêmio por Segunda División, como quería la afición del Corinthians, para vengar el descenso en 2007. Pero dejó al club en una situación desesperada en la última jornada, cuando se enfrenta al Atlético Mineiro, en Porto Alegre.

El resumen del terrible momento gremista. Además de tener que vencer al campeón brasileño de 2021, debe animar a Bahía, Cuiabá y Juventude. El equipo de Mato Grosso contra el Fortaleza, mañana en casa, y contra el Santos, en Vila Belmiro. Y el equipo de Caxias do Sul contra San Paolo, mañana, en Morumbi. Y contra el Corinthians, en Rio Grande do Sul. Bahía enfrentará a Fortaleza, en Ceará.

Dos de esos tres no pueden hacer un solo punto.

El Corinthians ya está clasificado en la fase de grupos de la Libertadores 2022.

El primer tiempo del Corinthians fue deplorable, falto de combatividad, apático. Tampoco parecía que el equipo estuviera peleando no solo por la clasificación de cara a la fase de grupos de la Libertadores. Y menos aún para la revancha soñada por la afición.

El Grêmio de Mancini fue mucho más objetivo, despreciando la concurrida arena de los corintios. El equipo de Sylvinho fue fuerte en el intermedio Sao Paulo. Esto fue suficiente para complicar mucho a Corinthians.

De nada sirvió tener el 64% del balón. El equipo no pudo encontrar espacio. Giuliano estaba fuera de ritmo, sin pasos fáciles. Xavier tenía demasiadas triangulaciones retorcidas y muertas. Du Queiroz mostró mucho compromiso, pero quedó muy por debajo de Fagner, que no pudo jugar, descalificado.

Renato Augusto fue muy reservado. Lo desesperado que boxeó Roger Guedes entre los defensores. Willian se alejó del área, improductivo.

Grêmio se unió a la ‘guerra’, como había prometido Mancini. Y eso es lo que hizo. Con más audacia que presión. Thiago Santos, Lucas Silva, Jhonata Robert y Campaz pelearon mucho, robaron balones y sacaron, Diego Souza y Ferreira.

El equipo mostró personalidad, actitud. Y objetividad. Tanto es así que metió ocho tiros a puerta, contra dos del Corinthians.

No parecía ni remotamente que Grêmio estuviera en la zona de descenso.

A los 38 ‘llegó la justicia. Xavier pierde por el medio, Ferreira regatea a Du Queiroz y cruza. Fábio Santos falla mal, perdiendo el tiempo, dejando que el balón llegue a Diego Souza. El atacante intentó dominar en el pecho, pero el toque fue demasiado fuerte. El atacante adelantó a Cassio y le dio un carro a la parte trasera de la portería.

1 a 0, gremio.

En la segunda parte, el equipo Grêmio se cansó y Mancini retiró las líneas.

Todavía quería mantener los tres puntos.

Demasiado pronto.

Sylvinho, abucheado, maldito, avanzó el Corinthians. Puso a Gabriel Pereira y Gustavo Mosquito.

Los gauchos intentaron defenderse en un increíble 3-6-1. No hubo el menor espacio para los corintios. Al equipo le faltaba triangulación, conciencia táctica.

Willian se mueve hacia la izquierda y deja espacio con regates cortos, lo que obliga a un ritmo más fuerte por la izquierda. Realmente estaba empezando a molestar a la defensa gaucha.

Logró alejar más el boom gaucho.

Y no es casualidad que Willian sirviera a Renato Augusto.

Los defensores de Grêmio estaban cansados. Y dieron lo que no pudieron. Espacio para el mediocampista talentoso. Dominó, levantó la cabeza y golpeó con la convicción de quien tiene el don de jugar al fútbol. Buen gol.

A los 40 ‘del segundo tiempo un chubasco de agua helada, que Grêmio no consigue recuperar. 1 a 1.

Los pasos de Corinto temblaron.

Los fanáticos celebraron, cantaron, vengativos.

Grêmio nunca ha estado tan cerca del tercer descenso en su historia.

Gracias al equipo descendido en 2007 …

Reinaldo Tobar

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