Annie Silva Pais, la hija rebelde (cuya vida ahora ha dado una serie)

Tarde en La Habana. 25 de octubre de 1965. Un avión de Cubana de Aviación aterriza en el aeropuerto casi desierto. Viene de la Ciudad de México. En la pista, un hombre bajo y ansioso observa a los pasajeros que se alejan. Su nombre es Raymond Quendoz. Es miembro del Servicio de Intereses Extranjeros de la Embajada de Suiza y está a cargo de las comunicaciones codificadas. Dentro del avión debería estar la mujer cuya belleza causa furor en las calles de La Habana y con quien espera celebrar el quinto aniversario de una boda celebrada ese día en Lausana. Su nombre es Annie, pero su cédula de identidad la identifica como Ana Maria Palhota da Silva Pais, de 30 años, hija del mayor Fernando da Silva Pais, jefe de la PIDE, la policía política de Salazar. En la tensión de la espera, Raymond no entiende la llegada del comandante René Vallejo, el médico de Fidel Castro. felicítense entre ustedes. Uno dice que espere a su esposa; el otro dice que espera a un reportero estadounidense. De hecho, están allí por la misma razón. El suizo acaba por marcharse, triste por haber esperado en vano. Los restos cubanos. A diferencia de Raymond, Vallejo sabe que el avión no está vacío. En su interior permanece una mujer portuguesa con pasaporte suizo, dispuesta a incorporarse a la revolución cubana, indiferente al impacto de su actitud rebelde en el Portugal de Salazar del que su padre es uno de los pilares.

Nacho Manjarrez

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